Reina por día

Una mariposa que no quiere morir. Corta vida, cortas alas, largos deseos y extensos sueños.

Aquel día, su único día, comenzó por la madrugada, aun cuando el sol no había salido. Loreley había escuchado muchas cosas al respecto: su madre, su padre, sus tíos, hasta su abuelo le había contado como seria, las 24 horas más importantes de su vida.

Aun cuando el alba dormía, Loreley se deshizo de su ropa, lentamente comenzaba a sentir vida en sus pies, ganas de moverse, ganas de desplegar aquellas que sabían eran sus nuevas alas.

Loreley había dejado de ser un gusano, extrañaba ya la segura sensación de calor que le proporcionaba su ropa, ahora se sentía desnuda, desnuda y desprotegida frente a un mundo nuevo y desconocido.

Tal vez la sensación puede compararse con el salir del vientre materno, la mariposa renace para vivir el primer y último día de su vida, Loreley lo sabe, por eso pretende disfrutar hasta el último segundo de este momento.

Finalmente abre sus alas con gran timidez ¿será miedo a volar? ¿Será miedo a descubrir un mundo maravilloso que solo puede disfrutarse un par de horas? ¿Será miedo a la muerte? O ¿será simplemente miedo a abandonar todo lo conocido por un diminuto y fugaz futuro incierto?

Ella sola sabe a que le teme, pero creo, que todos si sabemos que a la naturaleza no se le escapa, que nuestra mariposa no dejara de exprimir hasta el último segundo de su día, nadie escapa a lo que es y mucho menos a lo que debe ser.

2 comentarios por mucho »

  1. 1

    ingris escribió,

    wiero jugar

  2. 2

    fany escribió,

    q bueno q hacen esto sigan haci


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