Tomar algo que no nos pertenece está mal. No sólo es condenado socialmente, sino que nuestra propia consciencia, moral, como quieran llamarle, nos carga una pesada mochila, llamada culpa cuando cometemos un acto deshonesto.
Esto suele pasarla a la mayoría de las personas, sin usar el término normal, para no caer en facilísmos, gran parte de los individuos de la raza humana sentimos culpa. Culpa por mentir, por juzgar mal, por engañar, por omitir, por decir, por actuar, por callar. Robar es una de las cosas que a mi, más culpa me genera.
El acto de robar dentro de las acciones condenadas en mi mente a la censura, ocupa la medalla de plata. Quitar a alguien algo que le costó horas de trabajo, de esfuerzo, de dedicación, de sufrimiento, de alegria, de placer o padecimiento. Algo que no nos pertenece, que no debemos tener por es de otro. Robar es inmundo.
Lamento usar ese tipo de palabras, pero ayer, presenciamos con Juan un robo muy desagradable, el que creemos (espero nos equivoquemos) terminó con alguna de las víctimas heridas. Un tipo bien vestido, de esos que uno cree que es como uno (y como se equivoca), robó la recaudación del día y pertenencias a un kiosco cercano de donde estaba esperando el colectivo. El desenlace con persecuciones y tiroteos frente a la villa fue desalentador.
Nunca en mi vida sentí tanta impotencia, nunca. Esas ganas de tener uno mismo un arma y acabar con la vida de ese fuckin´ ladrón que se quedó con lo que a los demás les costó trabajo. Que actitud tan deshonesta. Esto me lleva a muchas preguntas: ¿cómo que pasa por la cabeza de esa persona que está dispuesta a todos, hasta matar por algo material? ¿Por qué robar si se puede trabajar? ¿Es justo robar a otro porque no tiene las mismas posibilidades? ¿Por qué tanta impunidad?
Nadie obliga a nadie a hacer lo que no desea. Pero de alguna forma día a día la brecha entre las clases, personas, condiciones sociales se alarga. Las posibilidades son menos y las condiciones peores. ¿La sociedad obliga? ¿El sistema margina? ¿Nos involucramos inconscientemente en una rueda de retroalimentación que no tiene fin?
No tengo respuestas, tengo dudas, bronca, lástima, dolor, pena, angustia. No me importan las condiciones ni las brechas, creo que hay formas y formas… por eso… como decia mi abuela: verguenza…. es robar.