Detenete un minuto antes de entrar. Limpia tu mente, dejá junto a la puerta todas aquellas cosas que te atan al mundo terrenal, ya que de nada sirven aquí.
Ahora sacate los zapatos… mové
los dedos de los pies, estiralos, senti como el calor del piso le da la bienvenida a la morada. Se siente bien, se siente vivo….
En este humilde lugar podrás volar, alimentar tus sueños, desear, anhelar, jugar, llorar y pensar…. te invito a que viajes conmigo al País del Nunca Jamás, aquel en que todo es posible…. donde nadie nunca te dirá que no puedes ser Peter Pan